Como salón de peluquería y estética en Las Rosas, Madrid, nos gustaría aprovechar este espacio para contarte cuál es la historia del peine.

Los orígenes de este artículo los encontramos en Babilonia. Allí se hicieron distintas mejoras a un objeto con espinas de planta que servía para alisar la melena. Poco después, fueron fabricándose nuevos peines hechos con huesos y fragmentos de madera.

Los egipcios fueron muy importantes en la evolución del peine. Para ellos era un artículo de lujo. En aquellos años, esa herramienta se hacía con incrustaciones de piedras preciosas y oro. Como anécdota, te diremos que a la inolvidable Cleopatra le gustaba peinarse con uno hecho con huesos de pescado.

Como salón de peluquería y estética en Las Rosas, Madrid, de referencia, nos gustaría añadir que los romanos fabricaron un peine con bastantes semejanzas con los usados por nosotros. Aquel modelo, más pequeño y portátil, era utilizado en las pausas de los combates que se celebraban en el coliseo.

En la Edad Media, los peines empezaron a fabricarse con base de plomo. Eran utilizados para oscurecer y disimular las melenas pelirrojas.

También queremos agregar que el monarca Luis XIV pidió que le fabricaran peines de oro y plata maciza con detalles de piedras preciosas.

De artículo de lujo a instrumento cotidiano, el peine fue entrando en todos los estratos de la sociedad. En nuestros días, es un objeto común, sencillo y barato, pero clave en el cuidado del cabello.

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